TIEMPO DE CRISIS
Lunes, 16. Febrero 2009 13:25
Crisis. Esa es la palabra más escuchada en todos los ámbitos. Sin duda, nos encontramos en un período de crisis económica que nos va a afectar por lo menos durante un par de años, o eso es lo que dicen los expertos. Probablemente habría que puntualizar y matizar que se trata de una crisis financiera, que ha ido contaminando todos los tejidos del sistema económico mundial, hasta convertirse en una crisis global.
Pero sea como fuere, el caso es que todo el mundo dice que estamos en crisis. Al final, las crisis son como las limpiezas dentales: ocasionales, cíclicas, desagradables, pero necesarias para poder tener una boca sana y reluciente durante un largo tiempo. Hay que pasarlas con la incertidumbre siempre de saber si te dolerá, será sólo una pequeña molestia, o pasarás el mal trago sin notarlo.
Esta vez, y a diferencia de otras crisis, España está un poquito mejor preparada para aguantar el embite de ésta. La economía española en general, tiene una estructura sólida, empezando por el sistema bancario y acabando por un tejido industrial bastante bien estructurado, pasadas ya las duras reconversiones de los 80 y los 90. Sólo el desmesurado y artificial crecimiento de la construcción, tantas veces advertido y denunciado por los organismos económicos internacionales, con su posterior derrumbe al que estamos asistiendo en nuestros días, ha extendido una sombra de duda sobre el aguante de la economía española. El azote del paro sobrevenido por la crisis del ladrillo y del automóvil, y el miedo instalado en la sociedad, que automáticamente frena el consumo, son en este momento los problemas más acuciantes en nuestro país.
A nivel internacional, y con motivo del caos del sistema financiero norteamericano, estas últimas semanas se han empezado a oír críticas que van más allá de una u otra acción de política financiera. Concretamente, un premio nobel de economía se preguntaba si no es éste el fin de un sistema, y hay que ir planteándose otro, “refundando” el capitalismo. Asimismo, los bancos de inversión se encuentran en el punto de mira de los expertos en el tema.
Parece que la imagen de los brokers engominados, con caros trajes y complementos de marca, o la de los otrora llamados yuppies, puede estar en vías de desaparición. Y es que, aún a riesgo de que me llamen utópico o idealista, empiezo a pensar que realmente no sólo estamos inmersos en una crisis económica, sino que pienso que muy probablemente, nuestra sociedad occidental es la que está en crisis.
Una crisis de valores, de sueños, de proyectos, en definitiva, una crisis mucho más grave que la económica. Ver hoy un telediario nos acerca mucho a esta opinión. Mujeres asesinadas por sus parejas, niños que apalean brutalmente a otros niños, jóvenes que entran en un colegio disparando a diestro y siniestro, adolescentes esclavizados por el uso del teléfono móvil o acomplejados por no tener un cuerpo ideal, etc…
El panorama no es muy alentador que se diga. El capitalismo salvaje ha hecho que la llamada sociedad del bienestar haga aguas y es preciso encontrar la solución cuanto antes. La sociedad occidental está instalada en la crisis de la opulencia, en la anestesia general que produce lo material, y que nos impide pensar, crear o idealizar. Ya el sabio refranero español decía que el hambre agudiza el ingenio , y hoy estamos demasiado saciados.
Y mientras occidente sale al rescate de los bancos de inversión, el tercer mundo se continúa desangrando en multitud de pequeñas guerras, a la par que el hambre y el sida siguen campando a sus anchas. El porcentaje de donaciones para el desarrollo del tercer mundo está cayendo debido a la crisis occidental. En muchos de estos países, y alentados por interpretaciones integristas de la religión, se está generando un peligroso odio hacia occidente, materializado en ejemplos como los piratas somalíes o como esa multinacional del terror que es Al Quaeda.
En medio de este escenario, el cambio de presidente en Estados Unidos, el replanteamiento de la dependencia energética del petróleo y el análisis de la actual crisis financiera deberían suponer el punto de partida para plantear un nuevo enfoque del sistema occidental, más solidario, más sostenible -es la palabra de moda – y más justo en todos los aspectos.
Ojalá que esta crisis actúe como un aldabonazo que nos despierte de nuestro ensimismamiento materialista y nos lleve a replantearnos muchas cosas que debemos mejorar en este agrietado primer mundo.
Thema: ACTUALIDAD | Kommentare (0) | Autor: admin
