TONTOFONICA
Viernes, 25. Septiembre 2009 16:57
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Que la antes llamada Compañía Telefónica Nacional de España, ahora llamada Telefónica, nos ha estado robando a los españolitos durante un porrón de años en las cabinas telefónicas, no devolviendo el importe de la parte de la llamada no consumida, es un hecho sobradamente conocido.
Que gracias a eso y a la posición de monopolio que durante muchos años disfrutó, se ha ido convirtiendo en una de las empresas más fuertes y poderosas del mundo, también.
Pero lo que me ha sorprendido, dada la expansión y poderío que demuestra continuamente, es constatar que además de todo esto, en algunas de sus áreas (espero que no en todas por el bien del país) son especialmente tontos.
Esto viene a cuento por la aparición de una ley que obliga a las compañías de telefonía a identificar a todos aquellos usuarios de teléfonos móviles (como dice mi amigo Ramón habría que decir celulares, porque no se mueven) acogidos a la fórmula de tarjeta prepago, entre los cuales se encuentra un servidor. Desde hace unos meses, son constantes las llamadas de Movistar recordándome que debo consignar mis datos como un buen ciudadano, para no convertirme en presunto terrorista dispuesto a detonar con mi móvil una explosión que te rilas, y darle así una excusa al Estado para dejarme automáticamente sin línea telefónica.
Pues bien, mi respuesta a esas llamadas ha sido darles largas, o directamente no atenderlas, fundamentalmente por algo que sucedió hace unos tres años. Por aquel entonces, recibí una llamada de Movistar, con la que tengo contratada mi línea, en la que me ofrecían una recarga gratis de 6 euros a cambio de darles mis datos personales. Como me pareció un trato lógico, accedí y les comuniqué mi nombre, dirección, etc…
Cuando empecé a recibir las llamadas pensé que tenía que ser un error, que era imposible que una empresa que pagó por mis datos los hubiera perdido tan alegremente y en un plazo tan corto de tiempo. Pero cómo va a ser posible que en la sociedad de la información, en la sociedad de la informática controladora y uniformizadora, me estén pidiendo mis datos otra vez.
Pues ahí los tenemos, llamándome cada dos por tres, y poniendo cada día una gotita más en un vaso que se está colmando por momentos, y que hará que cuando no me quede más remedio que volver a comunicar los datos ante la amenaza de quedarme sin línea, probablemente lo haga con otra compañía, a ver si tengo mejor suerte y son aunque sea sólo un poquito menos tontos.
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