Beiträge vom Febrero, 2009

REDES SOCIALES

Domingo, 22. Febrero 2009 0:03

Si mis abuelos levantaran la cabeza y conociesen Internet, estoy convencido de que se quedarían alucinados. Y no es difícil estarlo ni siquiera para gente como yo, de la generación que empezamos a usar el ordenador como herramienta no sólo de trabajo sino también de ocio.

Cada día estoy más convencido de que Internet es uno de los inventos más importantes de la historia del hombre, equiparable al de la rueda, la penicilina o la electricidad. La posibilidad de comunicación o conocimiento de algo que está o sucede en la otra punta del planeta, en tiempo real, es un hecho que todavía me causa una admiración como la del niño que observa por primera vez unos fuegos artificiales.

Si en su día el teléfono ya provocó un enorme cambio en las costumbres sociales, la entrada de la red de redes en los domicilios de una gran parte de los habitantes de la tierra, ha supuesto un fenómeno del que todavía sólo conocemos una parte de sus consecuencias y aplicaciones. El mundo se ha empequeñecido de golpe, acortando las distancias y rompiendo las fronteras. Si la pervivencia de muchos regímenes dictatoriales se basaba en el recorte y filtrado de la información, Internet puede suponer un conducto importantísimo para el avance de la democracia en el planeta.

Dentro de Internet, uno de los apartados que más están dando que hablar son las llamadas redes sociales. Estas redes internacionales de contacto entre particulares han entrado con fuerza en nuestras vidas, conectándonos no sólo con nuestros amigos actuales, sino también con las personas que conocimos en otras etapas de nuestra vida y que al encontrarnos en la red, vuelven a contactar con nosotros.

Esta especie de “comuna general” tiene como es obvio muchas ventajas, pero también plantea algunos inconvenientes. El excesivo impacto que ha producido en los adolescentes la llegada de esta forma de relación social, así como el posible uso ilícito o malintencionado de estas redes, nos pone en guardia y nos obliga a ser cautelosos, sobre todo a los padres, procurando que el uso de Internet sea una fuente de consulta, conocimiento y relación, y no una fuente de problemas en nuestras vidas.

Internet evoluciona a velocidad de vértigo, por delante de la legislación y del control de las autoridades. Es por ello que se convierte en absolutamente clave la aplicación del autocontrol y de la responsabilidad cuando uno se pone al teclado de un PC. Que los adolescentes lo hagan, como en otros muchos temas, tiene que ser el fruto de una educación paterna clara y responsable. Con ello, nuestros chicos podrán disfrutar de una herramienta inimaginable hace cincuenta años, que les abre al mundo y al conocimiento, y sin la cual empieza a ser difícil imaginarse nuestras vidas.

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TIEMPO DE CRISIS

Lunes, 16. Febrero 2009 13:25

Crisis. Esa es la palabra más escuchada en todos los ámbitos. Sin duda, nos encontramos en un período de crisis económica que nos va a afectar por lo menos durante un par de años, o eso es lo que dicen los expertos. Probablemente habría que puntualizar y matizar que se trata de una crisis financiera, que ha ido contaminando todos los tejidos del sistema económico mundial, hasta convertirse en una crisis global.

Pero sea como fuere, el caso es que todo el mundo dice que estamos en crisis. Al final, las crisis son como las limpiezas dentales: ocasionales, cíclicas, desagradables, pero necesarias para poder tener una boca sana y reluciente durante un largo tiempo. Hay que pasarlas con la incertidumbre siempre de saber si te dolerá, será sólo una pequeña molestia, o pasarás el mal trago sin notarlo.

Esta vez, y a diferencia de otras crisis, España está un poquito mejor preparada para aguantar el embite de ésta. La economía española en general, tiene una estructura sólida, empezando por el sistema bancario y acabando por un tejido industrial bastante bien estructurado, pasadas ya las duras reconversiones de los 80 y los 90. Sólo el desmesurado y artificial crecimiento de la construcción, tantas veces advertido y denunciado por los organismos económicos internacionales, con su posterior derrumbe al que estamos asistiendo en nuestros días, ha extendido una sombra de duda sobre el aguante de la economía española. El azote del paro sobrevenido por la crisis del ladrillo y del automóvil, y el miedo instalado en la sociedad, que automáticamente frena el consumo, son en este momento los problemas más acuciantes en nuestro país.

A nivel internacional, y con motivo del caos del sistema financiero norteamericano, estas últimas semanas se han empezado a oír críticas que van más allá de una u otra acción de política financiera. Concretamente, un premio nobel de economía se preguntaba si no es éste el fin de un sistema, y hay que ir planteándose otro, “refundando” el capitalismo. Asimismo, los bancos de inversión se encuentran en el punto de mira de los expertos en el tema.

Parece que la imagen de los brokers engominados, con caros trajes y complementos de marca, o la de los otrora llamados yuppies, puede estar en vías de desaparición. Y es que, aún a riesgo de que me llamen utópico o idealista, empiezo a pensar que realmente no sólo estamos inmersos en una crisis económica, sino que pienso que muy probablemente, nuestra sociedad occidental es la que está en crisis.

Una crisis de valores, de sueños, de proyectos, en definitiva, una crisis mucho más grave que la económica. Ver hoy un telediario nos acerca mucho a esta opinión. Mujeres asesinadas por sus parejas, niños que apalean brutalmente a otros niños, jóvenes que entran en un colegio disparando a diestro y siniestro, adolescentes esclavizados por el uso del teléfono móvil o acomplejados por no tener un cuerpo ideal, etc…

El panorama no es muy alentador que se diga. El capitalismo salvaje ha hecho que la llamada sociedad del bienestar haga aguas y es preciso encontrar la solución cuanto antes. La sociedad occidental está instalada en la crisis de la opulencia, en la anestesia general que produce lo material, y que nos impide pensar, crear o idealizar. Ya el sabio refranero español decía que el hambre agudiza el ingenio , y hoy estamos demasiado saciados.

Y mientras occidente sale al rescate de los bancos de inversión, el tercer mundo se continúa desangrando en multitud de pequeñas guerras, a la par que el hambre y el sida siguen campando a sus anchas. El porcentaje de donaciones para el desarrollo del tercer mundo está cayendo debido a la crisis occidental. En muchos de estos países, y alentados por interpretaciones integristas de la religión, se está generando un peligroso odio hacia occidente, materializado en ejemplos como los piratas somalíes o como esa multinacional del terror que es Al Quaeda.

En medio de este escenario, el cambio de presidente en Estados Unidos, el replanteamiento de la dependencia energética del petróleo y el análisis de la actual crisis financiera deberían suponer el punto de partida para plantear un nuevo enfoque del sistema occidental, más solidario, más sostenible -es la palabra de moda – y más justo en todos los aspectos.

Ojalá que esta crisis actúe como un aldabonazo que nos despierte de nuestro ensimismamiento materialista y nos lleve a replantearnos muchas cosas que debemos mejorar en este agrietado primer mundo.

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MUERTE DIGNA

Viernes, 6. Febrero 2009 23:12

Uno de los debates más profundos y probablemente más estériles que existen es el del derecho (o no) a una elegida muerte digna (o no). Estos días, y ante el hartazgo que ya nos producen las noticias referentes a la crisis económica, se ha instalado en las primeras planas de los medios informativos el caso de Eluana, la joven italiana cuya familia ha decidido, con el apoyo del Tribunal Supremo, desconectarla de las máquinas que la mantienen en coma desde hace 17 años.

Como en la mayoría de estos debates, vuelven a aparecer las dos facciones radicales, en este caso, por un lado la de los meapilas que se rasgan las vestiduras aduciendo la defensa radical de la vida ( defensa que por otra parte parece no importarles en el caso del hambre del tercer mundo o de la pena de muerte en muchos países), y por otro, el de los que defienden la eutanasia más como un símbolo de presunto progresismo rayano con la anarquía, que como un acto reflexionado.

¿Puede uno elegir tener una muerte digna?¿Qué diferencia hay entre elegirlo y ejecutarlo de motu propio y que lo haga un tercero por ti?, e incluso ¿ puede la muerte ser digna?. Estas preguntas se suscitan con una cierta asiduidad en la opinión pública mundial. La muerte ha sido siempre en la historia del hombre una gran generadora de controversias, filias y fobias muy influenciadas por las creencias religiosas o las costumbres sociales.

Si la muerte forma parte de la vida o si es algo que la trunca de manera traumática puede ser el nudo gordiano de esta discusión. Si aceptamos lo primero, no debería haber problema en considerar normal que una enfermedad o accidente incurables nos lleven, sin el alargamiento artificial de la vida con la ayuda de aparatos mecánicos, a un estadio del proceso vital llamado muerte.
Si por el contrario, pensamos en la muerte como algo extraño a la vida, que cercena y da fin a una corta o larga historia, entonces sí que se puede entender una cierta oposición a la eutanasia.

Siempre me ha llamado la atención que las posturas contrarias a la eutanasia provengan de grupos religiosos, católicos especialmente. Los católicos nos pasamos la vida rezando el “hágase tu voluntad”, y cuando llega el momento en el que la vida se acerca inexorablemente al final, pretendemos alargarla artificialmente, intentando imponer nuestra voluntad no sólo sobre la presunta voluntad de Dios, sino también en muchos casos, sobre la del enfermo.

Es evidente que cada caso es distinto y que no es fácil generalizar, pero desde luego, en casos como el de Eluana, tengo claro que los medios técnicos deben servir para curar enfermedades, y no para mantener como un vegetal a una persona, con el sufrimiento terrible de unos padres condenados al castigo de ver un hijo que no está.

Personalmente soy de los que cree que en esta vida estamos de paso, y que tras la muerte habrá algo más, se llame paraíso, reencarnación o lo que sea. Por eso la muerte es un paso más, no un trágico final ni algo de lo que debamos asustarnos. Intentar aferrarnos a esta vida es probablemente algo tan humano como absurdo.

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