CRISIS
Martes, 29. Julio 2008 15:35
Desde hace unos meses, ver un telediario o escuchar un informativo radiofónico se ha convertido en un peligroso ejercicio, por los efectos depresivos que ello conlleva.
Como si de la apertura diaria de la caja de pandora se tratara, los locutores van desgranando toda suerte de datos económicos a cual más duro. Que si la subida del Euribor, que si la subida del precio de los carburantes, que si la bajada de las bolsas, que si el aumento del paro, etc…
Todo ello está minando la frágil moral del españolito de a pie. Un españolito que ve a un gobierno que sufre una miopía severa que le impide ver la crisis, y a una oposición que, a fuerza de machacar con el argumento de la crisis, ha conseguido que el miedo se instale en la mentalidad de todos nosotros.
En mi opinión, el problema de este periodo de crisis no es el hecho en sí de iniciar un proceso de recesión, cosa que es natural, puesto que ya se sabe que la economía es cíclica, sino la confluencia de una serie de factores que, juntos, pueden resultar un cóctel explosivo.
Por un lado, el precio del petróleo, que ha pasado en el último año de los 55 dólares el barril de Brent en enero de 2007 a los 130 dólares de estos días. Esta subida repercute directamente en los costes productivos de todos los productos, castigando los precios y disminuyendo los márgenes de no pocas empresas.
Por otro lado, la crisis financiera mundial, causada ( ¡ como no ! ) por los norteamericanos y sus hipotecas subprime, que ha sembrado de dudas e incertidumbres el mercado bancario internacional, provocando que el dinero, haciendo honor a su fama de “miedoso”, no fluya por sus cauces normales y se quede escondido.
Otro factor añadido en nuestro país ha sido el derrumbe del sector del ladrillo. A pesar de que nos lo venían advirtiendo hace tiempo, todavía mucho papanatas se rasga las vestiduras y llora con lágrimas de cocodrilo la situación actual. Recuerdo las constantes advertencias que nos llegaban a nuestro país desde foros como el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, el Banco Central Europeo, etc… al respecto del riesgo de seguir hinchando la burbuja inmobiliaria.
Pues bien, nos ha explotado como un globo de chicle en la boca de un niño. Eso no es crisis, es imprudencia.
Y el último de esos factores, también nacional, es la incapacidad de nuestros políticos. Unos, culpables por gobernar y no querer ver una situación que se complica por momentos. Otros, cómplices por usar el miedo y la exageración en supuesto beneficio propio, pero que lo que hacen es dinamitar las fuertes bases que la economía española todavía tiene, y que paradójicamente ellos fortalecieron en su mandato.
Y entre tanto, los bancos, las cajas y las empresas eléctricas continúan forrándose, con beneficios que rozan lo inmoral, porque está claro que las crisis las paga el pocarropa, y las ganan los de siempre.
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