PEPSI O EL ETERNO SEGUNDON
Viernes, 26. Febrero 2010 0:00
En este mundo, sólo hay una cosa peor que ser un segundón, y es creerse un segundón. Eso es lo que le lleva pasando toda la vida a Pepsi-Cola, o Pepsi, o Pepsico, que uno ya no tiene claro ni cómo se llama. Desde que vió la luz en 1893, ya lo hizo tomando como referencia a su inalcanzable rival Coca-Cola, que había nacido en la Farmacia de Jacobs en Atlanta en 1886.
Todo esto viene a cuento porque Pepsi, ha vuelto a cambiar su imagen. Una vez más, y van no se sabe cuántas, la compañía americana nos sorprende con unos nuevos colores y una nueva tipografía en su logo. El debate para los que nos apasiona el marketing está servido. ¿Es acertado jugar tantas veces con tu logotipo? ¿Una imagen para toda la vida o cambiar a menudo?
Particularmente pienso que en el caso que nos ocupa, lo que Pepsi lleva transmitiendo muchos años es una continua insatisfacción con su propia trayectoria. Da la sensación de que no encuentra su sitio en el mercado, y trata de arañar nuevos posicionamientos al precio que sea, incluido el de su propia pérdida de identidad.
Recuerdo cuando en los noventa, Pepsi se gastó millones de dólares en convertir en azul eléctrico su imagen corporativa, incluyendo el pintado exterior de un Concorde, en una acción de marketing global pocas veces vista hasta ese momento. Toda aquella inversión queda hoy condenada al olvido con la aparición de una imagen diferente, con una tipografía más elegante y unos colores menos estridentes.
Aunque el nuevo diseño me gusta, soy de la opinión de que el logo de tu empresa es sagrado, y que cualquier modificación puede llevarnos a un descontento por parte del cliente o incluso a provocar errores de identificación poco aconsejables en un mercado de máxima competencia. Como ya he comentado en otras ocasiones, la experiencia nos lleva a la conclusión de que las empresas líderes del mundo no han cambiado sus logos y han transmitido una imagen sólida y permanente. El cambio continuo sin embargo transmite debilidad y falta de confianza.
Como ejemplo de empresas que han sido fieles a su logo encontraríamos a Coca-Cola, General Electric, Nike, Mercedes-Benz, Nestlé,Kodak, Disney, Sony, etc…
A nivel español buen ejemplo serían El Corte Inglés o Chupa-Chups.
También he comentado alguna vez el error de Adidas cambiando su imagen, y la posterior vuelta al logo clásico, que aún conviviendo con el moderno, tiene incluso más fuerza que éste.
No, no me gusta la estrategia de Pepsi. Nunca me ha gustado ese posicionamiento de “violencia” contra el líder. Desde el fracaso de “el reto de Pepsi-Cola” en los ochenta, en el que se hacían catas ciegas en la calle comparándose con Coca-Cola hasta el alineamiento radical con la juventud más macarra en sus spots de los noventa, creo que su política comercial y de marketing ha estado siempre más marcada por el irrefrenable deseo de dar caza a su rival que por un proyecto sereno, progresivo y firme que le diese a la postre un asentamiento en el mercado español y europeo desde el cual aspirar a cotas mayores.
El resultado, una cuota de mercado que apenas crece con respecto a su rojo competidor, y una escasa presencia en mercados clave como el de la noche, en el que sólo regalando producto (otra manera más de tirar la imagen del mismo) consiguen una escasa presencia que no lleva a ningún buen puerto.
Pelear contra un producto consolidado y con gran fuerza como Coca-Cola no es fácil, sin duda, pero lo que sí tengo muy claro es que, utilizando el símil automovilístico, perder el tiempo en tunear el coche no es la mejor manera de dar caza a Fernando Alonso y optar a ganar la carrera.
Thema: MARKETING | Kommentare (0) | Autor: admin


