LOS TONTOS DEL TELEDIARIO
Que en España hay muchos tontos por metro cuadrado es una afirmación aceptada por todos, incluso por los propios tontos. Y uno de los lugares donde se amontonan es la televisión. Debe ser que en las distintas televisiones que hay en nuestro país se sienten más protegidos que en la calle, y además, están más calentitos.
Hace años que observo en el tonto televisivo la existencia de dos especies. Por un lado el tonto inventor, y por otra, la más indeseable, la del tonto imitador.
El primero es el que piensa que todo hay que cambiarlo, en virtud de una malentendida modernidad, e inventa fórmulas en ocasiones absurdas y en otras directamente infumables. El segundo, con más delito, es el que en su cadena, copia la fórmula del inventor para no quedarse atrás, y además, generalmente lo copia mal, dejando el producto con el mismo glamour que la cara de Carmen de Mairena.
Este proceso se ha dado con especial virulencia en los telediarios. Hace unos años, el telediario era una herramienta informativa. Tenía muy clara su vocación y su estructura era lógica y bien planificada. Duraba de 25 a 30 minutos y disponía de un solo presentador y un hombre del tiempo. El presentador nos contaba los hechos sucedidos y se apoyaba en imágenes, y sólo en el caso de las noticias de gran importancia, en conexiones en directo con el lugar de los hechos.
Un día, coincidiendo con el aumento de la competencia televisiva en el país, un tonto inventor decidió que los telediarios tenían que durar 45 minutos. Se ve que debía ser muy futbolero el imbécil y pensó que por qué no podía durar el telediario como un tiempo de un partido.
Claro que para eso, había que llenar el tiempo con lo que fuese. Y empezó a meter reportajes absurdos y conexiones en directo con cualquier punto de España, para apoyar noticias que en la mayor parte de los casos, ni lo son.
Que hace calor en verano, pues diez minutos conectando con Gandía, con Sevilla y con Cádiz para que una niña que no sabe hablar, y que tiene que apoyarse en una chuleta que lleva en la mano, nos diga lo acalorados que están los vecinos. Lo de las entrevistas con los vecinos, mejor no comentarlo.
Que hace frío, pues lo mismo, conectando con Zamora, con Teruel y con Avila, solo que en este caso la chica no puede casi hablar, no solo por sus limitaciones de formación, sino además porque lleva quince minutos a cuatro bajo cero esperando entrar en directo.
De los reportajes pues qué quieren que les diga. Que ya me sé de memoria el que echan después de Navidades hablando de la vuelta a los gimnasios (con conexión en directo con un tío sudando en una bici estática), el de los hábitos sexuales de los españoles, el de la trashumancia con las ovejas pasando por La Castellana o el de las rebajas, con conexiones en directo con la calle Preciados en hora punta.
Claro, con tanto trabajo había que tener dos presentadores, a ser posible chico y chica (guapa eso sí). Y como tenemos dos presentadores, pues al tonto inventor se le ocurrió que por qué no, hablasen entre ellos, y se pasasen la noticia uno a otro como si del juego de tú la llevas se tratase. Este trasiego de la noticia de uno a otro lo hacían medianamente bien los empleados del tonto inventor, pero claro, cuando llegaron los tonto imitadores y lo impusieron en sus cadenas, pues no salía tan bien, y les puedo decir que en la tv autonómica de mi tierra, entre lo rígidos que están los presentadores y que lo hacen con la misma naturalidad que un gato de yeso, pues más parece un episodio entre C3PO y R2D2 que un telediario entre humanos.
Pero como los tontos inventores son muchos y no descansan, aportaron otras innovaciones de gran interés, como la transparencia de la pared de detrás del presentador, mejor si había gente pasando por la redacción, la inclusión de publicidad en medio del telediario, la separación de las secciones del tiempo y últimamente también de los deportes fuera del tiempo de las noticias, los platós virtuales, o incluso que se den las noticias de pie, delante de unas macropantalllas.
Por cierto, que la sección de deportes merece comentario aparte. El criterio del tonto acerca de lo noticiable es para nota. Primero siempre los entrenamientos de Barsa y Madrid y el catarro de Ronaldo. Luego los próximos partidos de ambos equipos y algo del resto de componentes de la liga. Ah! Y si queda tiempo comentamos de pasada que la selección de baloncesto ha quedado campeona de Europa o Nadal del mundo. Eso si no es otra cadena la que patrocina o televisa a Nadal, que entonces directamente se obvia. Les juro que esto último es tan cierto como que está usted leyendo este artículo.
El efecto de todo esto, gracias a los tontos imitadores, ha sido devastador, no encontrándose ya un telediario en condiciones en el que no se insulte la inteligencia del telespectador.
Qué lejos queda ya aquel sensacional telediario, ganador de muchos premios, que hacía Lorenzo Milá en la TVE-2 a las diez de la noche. Su hablar pausado y conversador y su estricta y elegante selección de lo noticiable lo hizo perfecto. Claro, hasta que llegó un tonto inventor y se lo cargó.

